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Diario de viaje
12/04/07
Seré breve porque nuestro acceso a Internet es escaso y de mala calidad. Cuatro líneas i ninguna foto de momento.
Good news: Ya hemos llegado al destino; el paisaje es increíble y la meteorología excelente, se podría volar a cualquier hora del día.
Bad news: El globo no ha llegado. Aquí sólo llega una avioneta una vez a la semana, y con un poco de suerte, llegará una el próximo miércoles.
13/04/07
Salimos a una mini expedición de prueba con trineos. Hemos estado a punto de cancelarla, porque el tiempo se ha complicado y el viento sopla fuerte. La temperatura real es de -20ºC, pero la temperatura de sensación con el viento es de -40ºC.
Normalmente no saldríamos con estas condiciones, pero nos dicen que si más adelante queremos hacer la travesía larga por la zona alta de la montaña, más vale que probemos esto, porque después será peor… ji, ji, ji, se me escapa la risa.
16/04/07
La llegada hasta aquí ha resultado larga; son tres días con un total de seis aviones desde Barcelona hasta aquí en Qaanaaq.
Empezamos a flipar cuando se empieza a ver el mar helado por la ventana del avión, en la costa este de Groenlándia.
A partir de aquí aún nos quedan cuatro vuelos interiores, todos ellos a lo largo de la costa oeste, con un avión de cuatro hélices tipo DC 7.
En estos vuelos nos pasamos todo el trayecto con la nariz pegada a la ventanilla. Vamos cruzando fiordos helados, mar, icebergs, montañas, etc. i nos hacemos de lo que podría ser volar con el globo aquí.
Por fin llegamos a Qaanaaq (Thule), y la primera decepción es saber que el globo aún no ha llegado.
Mandamos la vela, la barquilla, el quemador y el ventilador por cargo aéreo un mes antes. Primero ya tuvimos problemas con el ventilador, porque lo consideraron “materia peligrosa”, con el correspondiente retraso y aumento de precio y más tarde quedó parado en uno de los últimos vuelos por mal tiempo. Sólo hay un vuelo a la semana que llegue hasta donde nosotros estamos, por consiguiente, esto supondrá una semana sin globo.
Qaanaaq es un pueblo de 600 habitantes situada a la entrada de un fiordo enorme, pero cuesta imaginar que estamos caminando sobre el mar. |
Aquí nos instalamos en el albergue de Hans, una de estas casas donde se alquilan 5 habitaciones y se hacen comidas. Él es prácticamente la única persona del pueblo que habla inglés, o sea que dependemos de él para casi cualquier gestión.
Comprobamos que el material que enviamos por barco el mes de agosto de 2006 (último barco que llega aquí antes que el mar se congele) |
ha llegado bien. En una carga mandamos las bombonas de propano del globo, nitrógeno, helio, etc. i por otro lado doce bombonas industriales de gas propano.
La meteo es buena, hace mucho frío, pero hay muchos intervalos de poco viento. No oscurece en las 24 horas del día!!! El paisaje es increíble, i esto nos da muchas perspectivas de poder volar. Sólo necesitamos el globo!!!
Para aprovechar estos días decidimos hacer una ruta de tres días en dos trineos tirados por perros para reconocer el terreno y empezar a adaptarnos a este sistema de transporte.
El ritmo de vida i la concepción del tiempo nos recuerda a África. Cada gestión puede suponer horas, o incluso días.
Finalmente lo concretamos todo; los guías-cazadores, los trineos, los perros, la ruta… |
Nos habíamos decidido una ruta en dirección a mar abierto para situar en el GPS los límites del mar helado para tenerlo controlado para los posibles vuelos en globo, pero el mismo día de partida el tiempo empeora muchísimo i los guías no lo ven claro. Como nosotros no nos quedemos quedar parados en el albergue, decidimos cambiar el itinerario pero salir de todas formas. Salimos hacia el interior del fiordo.
El viaje en trineo es muy agradable, nos movemos a unos 10 Km/h cuando el terreno es llano. Es una velocidad que nos permite disfrutar del paisaje, aunque resulta duro por la baja temperatura a la que estamos expuestos. Cada dos horas aproximadamente, debemos hacer una parada para tomar té y picar algo de comer. En total hemos estado así tres días, viajando, durmiendo en un refugio de cazadores de narvales un día y en la tienda de los guías el otro, comiendo foca cruda y pescado recién sacado del agua. |
Hoy estamos de nuevo en el albergue, recuperándonos, y mañana queremos salir de nuevo con los trineos, hacia mar abierto a marcar puntos en el GPS.
Cruzamos los dedos para que éste próximo miércoles día 18 sí llegue el globo.
Miquel y Angel
18/04/07
Después de una angustiosa espera, sin la certeza de si el globo llega en el avión de hoy, por fin vemos como descargan tres enormes bultos; la vela, la barquilla i el quemador del “Turpialet”.
A las dos horas de descargarlo… ya estamos volando!
Lo hemos desempaquetado todo, hemos repostado de aceite y gasolina para el ventilador, hemos presurizado con nitrógeno, hemos lanzado un par de globitos con helio, hemos probado el ventilador y el quemador, y parece que todo funciona a la primera. No hay viento, y sin haberlo previsto, salimos desde aquí mismo. Despegamos desde el lado mismo del pueblo, sin ni siquiera tener acordado el rescate, pero ya no podíamos esperar más…
Hemos volado más de una hora, hay anticiclón, y hemos podido ascender hasta 2.200 metros, por el centro del fiordo que se encuentra delante del pueblo, y sobre los icebergs. La visibilidad es brutal, vemos a más de 100 Km a la redonda.
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Hemos creado mucha expectación durante el despegue. Nadie de aquí habia visto nunca antes un globo aerostático.
Por radio y teléfono improvisamos un rescate con un trineo tirado por perros que no tarda en venir a buscarnos.
Éstas tres fotos están hechas por Hans Jensen desde el pueblo de Qaanaaq.
Empezamos a avanzar con los preparativos de la salida larga. Tenemos previsto cargar todo el material; globo, gas, etc. en 4 trineos para estar unos 12 días fuera, y si el tiempo lo permite intentaremos subir a lo alto de lo que ellos llaman “inlandis”.
Más noticias a la vuelta…
28/04/07
Finalmente, después de acelerar los preparativos para aprovechar la buena meteorología, el dia 19 salimos a la que será la expedición propiamente dicha, es decir, la que teníamos previsto como la salida larga de más aventura.
Según el plan A, deberíamos salir con cuatro cazadores con sus respectivos trineos de perros, a los que tuvimos que adelantar dinero para comprar las provisiones. A la hora de salida sólo aparecen tres. Parece ser que uno de ellos se había gastado el dinero cogiendo una buena borrachera la noche anterior.
Es una pena, pero ya nos habían advertido que la “inuit”, al igual que los indios norteamericanos, o los aborígenes australianos, o tantas otras culturas tan relacionadas con la Naturaleza estaban desapareciendo, eclipsadas por lo que llamamos “cultura moderna” y que por no poder asimilar un cambio tan radical, algunos de ellos encuentran una falsa sortida en el alcohol.
Buscamos un sustituto de emergencia y salimos. Pero éste sustituto lo hemos cogido demasiado de improviso y no acaba de funcionar tal y como nos hubiera gustado. Al día siguiente dejamos la carga de gas que éste guía transporta en un refugio y lo mandamos de vuelta para su pueblo. Un perro muere durante la travesía, lo cual nos entristece mucho. Estos animales son increíbles y nos hemos acostumbrado a convivir con ellos, pero nos cuesta acostumbrarnos a que los traten sólo como herramientas de trabajo. Compartimos travesía con 45 perros!
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Seguiremos con los tres trineos restantes.
Después de tres días de ruta por paisajes increíbles y un intento fallido de subir a lo alto de la montaña |
, decidimos intentar un vuelo largo cada uno de nosotros en solitario. Nos lo jugamos a suertes y volará Angel en primer lugar. En principio, si el tiempo aguanta así, pensamos pasar la noche en una cabaña en Qeqertat i volar al día siguiente. Hay que aprovechar cuando las condiciones son buenas, porque ya hemos visto que aquí es muy imprevisible y en poco tiempo la meteorología cambia radicalmente.
Vuelo 22/04/07 (Angel)
Con la emoción de saber que me toca volar mañana, las horas pasan muy lentamente. El hecho de que no oscurezca nunca alarga más la espera. A las 22:00 h decido tirar un globito de helio. Está perfecto. No puedo esperar más y decidimos ir a volar ahora mismo. Los cazadores, que ya casi duermen, no entienden nada. Media hora de camino con los trineos hasta un iceberg espectacular que ya teníamos controlado para hacer un despegue más bonito y a las 23:30h ya tenemos el globo en pie. La luz es preciosa |
. A las 12 de la noche estoy en pleno vuelo, a más de 1000 metros con el Sol de medianoche tintando de todos los tonos posibles de blanco la nieve, el hielo y la montaña. Qué sensación tan especial!
Al cabo de media hora, un pequeño susto; Miquel me comunica que ha entrado un fuerte viento en superficie y que sería mejor bajar, pero no quiero despertar de este sueño…
Cinco minutos más tarde me confirma que definitivamente ha entrado una ventisca fortísima que levanta la nieve del suelo, posiblemente de unos 50 Km/h en superficie.
Bajo a comprobar el viento abajo y por el camino de bajada encuentro varias turbulencias, pero el viento a ras de suelo no pasa de los 25 Km/h, así que decido aguantar volando a baja altura por si empeora. Poco a poco va mejorando, aunque por la zona donde están los trineos de rescate continua bastante mal.
Después de casi una hora de vuelo “de competición”, una vez estabilizado y en rumbo correcto, disfruto de este vuelo tan especial. Son las 2:00h de la madrugada, veo el Sol y la Luna separados no más de 90 grados.
Vaya espectáculo!!!
Decido volver a hacer un tanteo del viento en superficie y veo que sigue fuerte .Vuelo a 44 Km/h a ras de hielo. Ya hace rato que he perdido la comunicación con Miquel, estoy a unos 65 Km del punto de salida. Me pongo el arnés y lo preparo todo para aterrizar, o mejor dicho, para amarar, ya que de hecho estoy volando sobre el mar helado. Al ser tan llano me permite impactar de forma bastante suave. Empiezo a arrastrar, pero parece que esto no para. Finalmente la vela queda planchada y me quedo unos segundo inmóvil dentro de la barquilla para asimilar qué ha pasado. Salgo, y retrocedo caminando para recoger alguna cosa que he perdido durante el aterrizaje y de paso compruebo la traza del aterrizaje: 800 pasos! Son las 3:00h de la madrugada. |
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El viento sopla fuerte y hace mucho frío, pero la emoción y la excitación hace que me encuentre de coña. Recoger el globo, improvisar un paraviento, montar la tienda, encender el fogón para recuperar la temperatura… y entonces sí, hacia las 7:00h de la mañana empiezo a disfrutar de la realidad del vuelo, del viaje, de dónde estamos… recuerdos, pensamientos… Es el premio a 20 años de trabajo y convivencia; 20 años de Kon-Tiki!!!
Angel
Vuelo 25/04/07
En el zenit de nuestra estancia en tierras árticas, me dispongo a efectuar mi vuelo en solitario. Las condiciones meteorológicas son, a priori, excelentes y así se mantendrán durante todo el día. Aún cuando ya hicimos un pequeño vuelo de prueba tan pronto nos llegó el globo, éste es para mi un vuelo lleno de emoción. Me recuerda al primer vuelo sobre Río Negro en el Amazonas. Allí también el primer vuelo estuvo cargado de mucha emoción después de todo un año preparando el viaje con todos los compañeros del Turpial. Pero ésta vez, es un poco diferente; en primer lugar volaré en solitario y además, sabemos por nuestra experiencia en la zona, sobretodo después del vuelo de Angel, que aquí el tiempo puede cambiar de golpe.
Al final, todo hace que dentro de mi se mueva aquel gusanillo mezcla de nervios, ilusión y aventura, que por otro lado es una de las cosas que me hacen seguir volando.
El despegue es alucinante, saliendo de detrás de un iceberg, coloco el globo encima de la ingente masa de hielo (la verdad es que técnicamente fue bastante sencillo). Este era uno de mis sueños, aterrizar encima de un iceberg, aunque éste está atrapado en el hielo, pero es lo máximo que se puede hacer ahora… |
Después de los gritos de júbilo pertinentes, continúo el vuelo. Los vientos tienen diferentes direcciones, lo que ya me va bien, pero no suficiente fuerza como yo esperaba para poder hacer un vuelo largo.
Voy probando las diferentes capas buscando aquella que me lleve lo más cerca posible de Qaanaaq, en la otra punta del fiordo, a unos 70 Km aproximadamente. No doy abasto a disfrutar de todo lo que me rodea; por un lado los trineos del equipo de rescate se disuelven en el blanco del hielo y por el otro voy situando los diferentes fiordos y el espectáculo gigantesco de los glaciares que están por todas partes.
Sobrepaso ligeramente los 3.000 metros de altura y allí tengo un pequeño incidente; al cambiar una manguera de gas, se me apagan las dos llamas piloto del quemador. Afortunadamente es un pequeño susto y nada más, ya que enseguida puedo reestablecer la situación.
Aquí arriba, con un horizonte que se me presenta blanco y puro como ningún otro (Inlandis), me voy relajando más, dejo la grabadora de vídeo, me tomo un té y siento como mi mente se suelta con toda libertad. Sé que aquí arriba estoy cerca de mi madre, y para ella es mi primer y intenso recuerdo, también de los amigos que he perdido a lo largo de la vida… Es un recuerdo triste, pero al mismo tiempo de felicidad, es un sentimiento extraño… En seguida mi felicidad aumenta cuando me vienen a la mente las imágenes de mis hijos; Pau, que está esperandoque su padre le lleve un arpón de cazar ballenas, y Mar, que es ya una mujercita y que hará la primera comunión dos días después de mi regreso. Evidentemente pienso mucho en Neus, el amor de mi vida, y desde aquí le doy gracias por dejarme hacer estas locuras de vez en cuando.
Pienso también en la excusa de estar aquí, los veinte años de Kon-Tiki. Veinte años de complicidad con Angel, veinte años de experiencias compartidas, de decepciones, de conquistas, y en resumen, veinte años de amistad…
Mientras todo esto me fluye por la mente, he ido perdiendo altura para poder situarme a 1.000 metros de altura sobre el suelo (mar), ésta es la dirección que quiero seguir, y intento mantenerla para poder llegar, cuatro horas y media después de mi salida del pueblo de Qaanaaq.
El aterrizaje es bastante tranquilo, a una velocidad de 10 Km/h, |
y justo tocar la nieve, aparecen los niños del pueblo, que vienen a ver el globo. Es un recibimiento cordial y simpática que me reconforta y hace que el final del vuelo mantenga el grado de emotividad de todo el día.
Una vez en tierra, y después de saludar a la gente que se ha acercado hasta aquí, hago unos toques con el balón que he traído para los niños para desestresarme. Después me ayudan a plegar el globo y a plantar la tienda. Al acabar, nos vamos todos hacia el pueblo, allí les dejo (son las once de la noche), y voy a hacer una cosa que tenía en la cabeza todo el día; entro en el único bar y me tomo una cerveza, esto es el súmum!
Miquel
28/04/07
Hoy cae una fuerte nevada, parece que hemos tenido suerte con la meteo de la salida, ahora estaremos en stand by quizás un par de días o quizás tendrán que ser un par de semanas, aquí nunca se sabe.
Seguiremos informando, cambio.
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01/05/07
Llevamos tres días de nevada en stand by. Aunque las previsiones no son del todo malas. Ya llevamos demasiados días parados y decidimos salir a volar. Despegamos desde el pueblo, con todo el equipo por si nos quedamos tirados, poder esperar un rescate hasta dos o tres días si fuera necesario, pero pensando que quizás tendremos que aterrizar a poca distancia del pueblo.
Después de haber disfrutado cada uno de nosotros de nuestro vuelo, de nuestra aventurilla u vivéncia en solitario, ya habíamos decidido que el próximo vuelo lo haríamos los dos juntos, y a poder ser, ya que con los trineos no lo conseguimos, intentaríamos sobrevolar al menos una parte por encima de la montaña.
Y a medida que vamos ganando altura parece que la cosa se va encarando bien.
Conseguimos otro vuelo magnífico. Encontramos un viento de unos 15 Km/h que desde Qaanaaq nos irá remontando la montaña hasta los 1.100 metros para acabar bajando por un glaciar, al cabo de 2h 30' de vuelo al otro lado de la montaña, a unos 30 Km del punto de partida, al fondo del fiordo Mc Cornik y apuntamos a aterrizar lo más próximo posible de un refugio que tenemos entrado en el GPS y en el mapa por indicación de los cazadores (Kujuà)
El globo queda a unos 500 mts de la abaña. Todo un éxito, todo un lujo.
No tendremos que montar la tienda. Comeremos y dormiremos “calentitos”. Aunque hemos olvidado la gasolina del hornillo, cocinamos los espaguetti liofilizados con el quemador del Turpialet y lo celebramos con un benjamín de cava que había traído Miquel para alguna ocasión especial. Y ésta lo es. Hemos compartido un vuelo y una experiencia. Lo hemos pasado en grande, hemos reído como hacía tiempo que no lo hacíamos juntos.
Brindamos por nuestros veinte años de amistad.
Esperamos poder enviar alguna foto pronto!
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